martes, 30 de abril de 2013

Sifón de nata

Como varias me habéis preguntado por lo del sifón, hago una entrada muy cortita para explicarlo.


Esto es un sifón de nata, que no solo vale para montar nata, también para hacer espumas y decoración de platos, ya que trae 2 boquillas, de distinto grosor y "dibujo".

Este año, entre los muchos regalos que me trajeron los Reyes Magos, por ser buena, uno de ellos fue el sifón. Cuando lo abrí me quede un poco plaff!.. por 2 razones, una porque no me gustan los regalos de uso casero como regalo, y dos porque no tenía ni idea de como se utilizaba.

Lo he tenido varios meses arrumbado en un armario,  hasta que esta Semana Santa, me decidí a probarlo. Busqué en internet y vi las cosas tan chulas que se podía hacer y comencé con lo más facilito que es montar nata.

Resulta que para montar nata no hay que hacer nada, si nada,  se hace solo, es como si hiciéramos magia. Pones el brick de la nata en la nevera para que esté frío, abres el sifón, echas la nata, cierras y a la derecha donde veis un tapón blanco, se quita ese tapón y se introduce una carga de gas, de acuerdo con las instrucciones de cada botella, que viene con el sifón. Se agita un par de veces y se deja en la nevera, en posición vertical, un par de horas, cuando lo sacas, lo pones boca abajo, aprietas la palanca de la izquierda y magia potagia, por la boquilla alargada (izda), sale la nata haciendo dibujos. Es algo increíble!. Si quieres que la nata sea dulce, le pones un edulcorante líquido porque si pones azúcar se atasca y no sale, pero vamos estos detalles vienen en las instrucciones.

Como ya domino esta técnica la próxima vez que lo utilice será para hacer una espuma, a ver que tal. Cuando lo haga, os lo cuento. Pero antes tengo que mirar e informarme porque no tengo ni idea de como hacerlo.


Para los de Madrid, Feliz Puente.


domingo, 28 de abril de 2013

Fresas

Dos recetas fáciles y ricas de fresas que muchos de vosotros conoceréis, pero estando en la mejor época de esta fruta no quiero dejar pasar la oportunidad de publicar dos de las que con más frecuencia hacemos en mi casa, por su sencillez, por su sabor y por ser bastante light.

Fresas en su jugo



Esta forma de preparar las fresas, es posible que sea la más fácil que existe, pero no por eso menos rica. A mi, particularmente, preparadas así me encantan.

1º. Lavamos las fresas
2º. Quitamos el pedúnculo
3º. Cortamos en trozos
4º. Añadimos canderel (edulcorante, 0 calorías) y dejamos macerar en la nevera durante un par de horas.

Las fresas comienzan a soltar un jugo dulzón que las hace bastante deliciosas.

Y ya está el postre de la familia resuelto, sano y vitamínico y facilón como él solo.

Fresas con frutas endulzadas



Esta otra receta es un pelín más elaborada pero igual de rica y de fácil y sobre todo saludable. Hay que aprovechar esta época para comer fruta, ya que la fruta de invierno es bastante menos apetecible.

1º. Lavamos, quitamos el pedúnculo y cortamos en trozos las fresas

2º. Añadimos canderel (los que no tengan problemas de peso, pueden añadir azúcar blanca o morena) y dejamos macerar de la misma forma que hemos hecho en la receta anterior.

3º. Poco antes de empezar a comer, como un cuarto de hora, añadimos el zumo de una naranja o dos, dependiendo de la cantidad de fresas, en este caso estamos hablando de 300 gramos (100 gramos por persona), por eso yo solo añado el zumo de una naranja y un plátano, riquísimo en potasio, cortado en rodajitas. Removemos y dejamos reposar esos 15 minutos en la nevera.

Por último, os traigo otra receta, que hace tiempo que no hago, pero que en mi casa, de niña, era la que mi madre hacía siempre, y nosotros comíamos como si de un extraordinario se tratara, bueno es que en aquella época, no se lo que costarían las fresas pero tengo idea de que baratas no eran, porque ya digo se comían como algo especial, un domingo o así.

Mi madre las preparaba así:

1º. Lavar, quitar el pedúnculo y cortar en rodajas a lo largo las fresas

2º. Macerar con 2/3 cucharadas de azúcar

3º. Añadir leche, de manera que queden casi cubiertas de leche

4º. Enfriar en la nevera.

No tengo foto, porque ya digo que hace mucho que no las hago, pero cuando mis niños eran pequeños las hacía mucho y les gustaba bastante.

Y por último (esta vez de verdad, la última) las clásicas fresas con natas.

Estas me encantan, pero las como de vez en cuando por aquello del engorde pero lo mismo mañana me animo y las preparo.

Me animé y como hoy es domingo hice un extraordinario. Esto es lo que preparé de postre. Mirad.




La nata es casera, quiero decir que compré nata líquida para montar y la monté con un sifón, y me quedó así.

sábado, 27 de abril de 2013

Borrajas con patatas y panceta



La borraja es una verdura de textura muy suave y para mi gusto, sabor agradable, entre una judía verde y una penca de acelga por hacer una comparación, aunque no es exacta ni mucho menos. 

Esta planta salvaje suele salir en los bordes de las carreteras, con clima mediterráneo y se la distingue muy facilmente porque su tallo está recubierto de pelos.

En España, es poco conocida y está considerada una verdura humilde, sin embargo en Francia es una verdura de lujo, donde los grandes chefs elaboran recetas tremendamente apetitosas y apreciadas. 

Tiene múltiples cualidades saludables y si os interesa ampliar información sobre esta verdura, os pongo un enlace que he encontrado en internet y me ha parecido muy interesante, aqui.

Creo que el mayor inconveniente de esta verdura es el limpiarla, por eso quizá está tan poco valorada en nuestro país. Yo si os soy sincera, nunca la había comido y mucho menos preparado, hasta hoy que gracias a la maravilla de internet descubrí un montón de recetas, hasta Arguiñano tiene una, y yo sin saberlo!.



El caso que cogiendo un poco de aquí y otro poco de allá, he elaborado mi propia receta, que hemos comido hoy y nos ha gustado mucho, tanto, tanto, que no dudo que a la semana que viene la vuelva a preparar.

Os explico como la hemos hecho. (aquí paso ya al plural, porque mi marido es mi pinche y en la mayoría de las recetas me ayuda en casi todos los pasos).

Preparación: Mi verdulero, la vende ya limpia en bolsitas de 500 gr y con ello hemos comido 3 personas. Pero según Arguiñano, una forma fácil de acabar con la mala fama que tiene la limpieza de esta verdura es coger un estropajo verde, nuevo y frotar los dos lados de la borraja, para que se vayan los pelos, después con un cuchillo tiramos desde la punta, por un lado y por el otro, de las fibras que tiene, como si fuera una acelga o la rama del apio.

Nosotros toda esa labor nos la hemos ahorrado, tan solo hemos repasado ligeramente algunos trozos que nos parecía que tenían hebras.



Después de repasar las borrajas, las hemos lavado y dejado escurrir. Hemos pelado, lavado y cortado las patatas en redondeles gordos, como podéis ver en la foto.






Hemos limpiado la panceta, quitándola toda la grasa y corteza del lateral y cortado en trocitos y hemos pelado unos ajos y cortado en láminas.



Y con los deberes hechos, hemos pasado a cocinarlas.

En una cacerola ponemos las patatas y encima las borrajas, ponemos agua, sin llegar a cubrirlas y la sal. Tapamos la olla y llevamos a ebullición a fuego fuerte. En cuanto comience a hervir, bajamos el fuego medio/bajo y mantenemos durante 20 minutos. Vigilamos de vez en cuando para que las patatas no se deshagan y si ves que alguna ya está cocida, la vamos sacando a un plato.



Aquí tapamos la cacerola y esperamos los 20 minutos.

Cuando ya están, ponemos las patatas a escurrir por un lado y las borrajas por otro. 

Mientras escurren, en una sartén sin aceite, ponemos la panceta para que se vaya dorando y quede crujiente.



Cuando empieza a dorar, removemos bien para que se haga por el otro lado e incorporamos los ajos.



Removemos y vigilamos para que se termine de hacer.

Ahora vamos a hacer el montaje de la fuente para sacarlo a la mesa, de la siguiente manera:

En una fuente, ponemos las patatas, las aplastamos ligeramente con un tenedor, más que aplastar, las dejamos en trozos más pequeños, Rociamos con un chorretón de aceite de oliva y con un colador, dejamos caer un poquitín de pimentón.



Encima colocamos las borrajas.



Y encima, añadimos la panceta crujiente con los ajos



Y sin más preámbulos, servimos, logicamente después de hacer la foto y apaciguar a la familia que están deseando comeeeeer!!



Otra receta simple, sencilla, saludable y de lo más apetitoso.

Cada vez soy más partidaria de este tipo de cocina. ¿Será la edad?




miércoles, 24 de abril de 2013

Congelar coliflor


 ¿No os ha pasado alguna vez hacer compra y de repente os surge un viaje imprevisto que os pilla con la nevera medio llena?. ¿Qué hacer en estos casos, sobre todo si pensais que lo mismo cuando volvais, algunos alimentos van a estar mustios?.

Me pasó hace poco. Cociné y congelé lo que pude pero concretamente la coliflor nunca lo había hecho. Busqué en internet y encontré la forma de congelarla en crudo y me puse manos a la obra.


Así lo hice:



La coliflor como otras verduras no puede congelarse directamente. Hay que blanquearla.

¿Y en que consiste el blanqueado? 

Consiste en cocer durante un período de tiempo muy corto, en este caso 3 minutos, la verdura en agua hirviendo, y enfriarla inmediatamente en agua helada para parar la cocción. De esta manera queda preparada para congelarla y su posterior elaboración.

¿Cómo hay que operar?

Lo primero quitamos las hojas verdes que trae en el tallo. A continuación cortamos los ramilletes. Lavamos bien.




Ponemos una olla a cocer con abundante agua. Cuando comienza a hervir echamos una cucharada de sal e introducimos la coliflor. Se parará el hervor. Cuando comience a hervir de nuevo contamos 3 minutos. Apagamos el fuego y refrescamos con agua fría en el grifo hasta que se haya enfriado totalmente.





Cuando ha escurrido totalmente. Secamos los ramilletes con papel de cocina o con un trapo limpio.

Congelamos en bolsas de congelación, intentando sacar la mayor parte del aire.



Nota:

No es necesario descongelar la coliflor para cocinarla. Se puede sumergir directamente en agua hirviendo, durante unos minutos, o directamente rehogarla en la sartén.

La coliflor va a tener mejor sabor y mejor textura si se congela totalmente seca y si está totalmente fríá. En caso de que esté tibia cuando se congela, se formarán pequeños cristales de hielo de menguarán la calidad de la misma.

Una vez congelada, procura consumirla en un tiempo máximo de 6 meses.

Espero que os haya gustado y sobre todo que os haya resultado útil.


Rosas por Saint Jordi para todas las mujeres que leéis este blog.



lunes, 22 de abril de 2013

Plato combinado 1. Judías verdes al pimentón y solomillo de cerdo plancha con pimientos asados y mostaza

  
Un fin de semana como el que acabamos de tener, con un sol radiante y una temperatura estupenda, ni frío ni calor, invita a pasar el mayor tiempo posible al aire libre disfrutando de la Naturaleza, fundiéndote con ella en largos paseos que te llenen los pulmones de aire puro y te carguen de energía positiva para toda la semana.  


Días como estos, suelo pasar en la cocina poco tiempo, disfruto más fuera que dentro, por eso ideo platos fáciles, rápidos y al mismo tiempo apetitosos. Y es que no me cansaré de decirlo muchas veces nos complicamos a lo tonto con recetas muy elaboradas y trabajosas y no por eso mucho más ricas que unas simples judías verdes como éstas.



Pero antes de contar como las hice quiero dejar otra foto, muy tierna, que nos hizo pasar un rato bien agradable, mientras los contemplábamos y examinábamos todos sus movimientos.



Ver mamar a estos corderillos nos dejó ensimismados en la contemplación del hecho, el milagro de la vida y el instinto de supervivencia. 
Y es que los que pisamos el campo de vez en cuando, somos los verdaderos paletos que nos sorprende hasta el más mínimo detalle de nuestra madre Naturaleza.

Vamos con este plato combinado nº. 1. Empezamos con las judías verdes al pimentón.

Ingredientes: (2 personas)

300 gr. judías verdes
5 zanahorías pequeñas
sal
pimentón
2 ajos en láminas

Para el solomillo:

3 filetes de solomillo de cerdo por comensal
mostaza a la antigua
sal
pimientos rojos asados


1º. Pelamos las judías verdes quitándoles las hebras y partiéndolas por la mitad a lo largo. Después las cortamos en trocitos.

2º. Pelamos y cortamos las zanahorias en rodajas finas.

3º. Lavamos la verdura y la colocamos en un estuche de vapor, sin agua y con sal. Las vamos a hacer en microondas porque conservan todas sus vitaminas y el color intenso de la verdura cruda. (quien no quiera utilizar el micro, las puede hacer en una olla, eso si al vapor, aunque tarden el triple de tiempo).

Ponemos el microondas en temperatura máxima 4 minutos. 
Dejamos pasar un par de minutos, sacamos el estuche del microondas, removemos con cuchara de palo y volvemos a meter en el microondas el mismo tiempo y la misma temperatura.

Pasado este tiempo, ya están hechas, quedan crujientes.

En una sartén, ponemos dos cucharadas de aceite e infusionamos los dos ajos. Cuando comienzan a dorar, retiramos la sartén del fuego y echamos una cucharada de pimentón, removemos. Añadimos una cucharada de agua y a continuación echamos las judías verdes con las zanahorias. Llevamos la fuego y rehogamos. Removemos bien durante unos minutos para que toda la verdura se impregne del aceite y del pimentón y sacamos a una fuente.





Limpiamos la sartén con un papel de cocina, pincelamos de aceite de oliva al igual que los solomillos de cerdo y hacemos a la plancha.

Montamos el plato combinado.

El plato que yo utilicé es un plato alargado, a la izquierda ponemos una ración de verdura y a la derecha 3 solomillos por comensal, como tenía pimientos asados de unos días antes, decoré cada solomillo con 2 trozos de pimiento asado y adorné el plato con pequeños pegotes de mostaza a la antigua.



Quedó delicioso.

Todo este proceso no me llevó ni media hora.

De aperitivo un zumo de tomate y una lata de berberechos.

De postre fresón en su su jugo, fácil, fácil y mañana os cuento como.

jueves, 18 de abril de 2013

Ensalada mixta de atún y jamón york con vinagreta templada


 Ahora que viene el calor apetecen ensaladas, por eso mientras dure este veranillo vamos a aligerar nuestras comidas y a disfrutar de ellas.

Esta receta la comimos por primera vez en Francia,  en casa de unos amigos franceses. La verdad es que nos quedamos sorprendidos porque nos recordaba mucho a nuestras ensaladas españolas, aunque algunos ingredientes reciben un nombre distinto y el atún en escabeche allí si existe es dificilísimo encontrarlo, los franceses utilizan mucho el atún natural o como mucho el atún en aceite.

Los ingredientes son tan españoles como estos:

1/2 lechuga de roble
1 lata de atún al natural (nosotros, en escabeche)
150 gr. de jamón de Paris (nosotros, jamón de york)
6 tomates cherrys
2 pimientos italianos (nosotros del piquillo)
Rúcula a gusto
1 huevo duro
3 ajos
6 nueces en trocitos
6 cucharadas de aceite de oliva (nosotros, virgen extra)
1 cucharada de vinagre de módena.


Para hacerla no hay que complicarse mucho la vida. Seguid estos pasos:

Preparación:

Lavamos la lechuga y la picamos. Ponemos en una ensaladera.

Lavamos los tomates y cortamos en cuatro trozos, los añadimos a la ensaladera.

Picamos el jamón de york con unas tijeras. Reservamos.

Cortamos los pimientos de piquillo en tiras y el huevo en trocitos, añadimos a la ensaladera el pimiento, el huevo al final para que no se deshaga.

Modo de hacerlo:

En una sartén ponemos  las 6 cucharadas de aceite. Cuando el aceite está caliente lo aromatizamos añadiendole los 3 ajos cortados en láminas. Movemos la sartén de un lado para otro, fuera del fuego, de modo que el ajo se vaya tostando ligeramente y poco a poco, teniendo cuidado de que no se queme pues se habría echado a perder ya que el ajo amargaría un montón.

Cuando el aceite ya está aromatizado y los ajos tostaditos, retiramos del fuego, sacamos las láminas de ajo y reservamos en un plato.  Añadimos el vinagre al aceite y removemos.

En la misma sartén que ponemos en el fuego, echamos los trocitos del jamón de york, removemos rapidamente, para que coja calor y ligero color.

Distribuimos en la ensaladera.

Añadimos la rúcula.

Las nueces en trocitos.

El huevo duro.

Regamos con la vinagreta templada.




Servimos.



martes, 16 de abril de 2013

Como cocer un huevo con cáscara en microondas




Desde que descubrí el placer de cocinar, descubrí también un mundo de artilugios de cocina que me fascina. Me encanta cotillear entre las estanterías de estas tiendas donde siempre se descubre algo apetecible que llevarte a casa. Eso si, comprar por comprar no!, para comprar tiene que cumplir dos requisitos, que sea útil, es decir que lo vaya a utilizar y que esté bien de precio.

Una de mis últimas adquisiciones ha sido esta gallina. La compré en la tienda de los chinos de al lado de casa y pensé que era un reloj medidor de tiempos de cocción, pero cuando leí el cartoncito que venía por detrás mi sorpresa fue mayúscula, resulta que era un cocedor de huevos para microondas. Alucinada y fascinada me quedé. El precio, 2,50 euros. No lo dudé, para mis adentros dije: "pa casa gallinita".

El primer día que la utilicé un fracaso total, aunque seguí las instrucciones, el huevo explotó y se me puso el microondas que "paqué contar" y lo peor no fue tener que limpiar el huevo estampado por todos los rincones de mi horno, lo peor fueron las bromitas de mi familia que desde el primer momento no se creyeron que el huevo se fuera a cocer sin mas, con su cáscara y todo en el microondas.

Yo soy terca y no me rindo facilmente y este fin de semana, lo volví a intentar. En vez de 6 minutos que decía el fabricante, puse 4 minutos y no es que me haya quedado perfecto pero no explotó y me quedó bastante aceptable. Se coció en un pis plas y lo que más me gustó es que la clara quedó totalmente cocida y la yema en un punto que si si que si no, que estaba deliciosa. En la boca, se fundía contra la lengua con un sabor caramelizado que a todos nos encantó.

Que como lo hice?. Ya casi os lo he contado todo, pero para que no os quede ninguna duda ahí va el reportaje fotográfico que saqué.



Como veis, la gallina se abre y aparece un colador/separador donde habrá que poner el huevo, pero antes de poner el huevo, ese colador se saca y en el compartimento que hay debajo se pone el agua, la justa para que no toque el huevo y no se consuma, que es lo que me pasó a mi la primera vez que el agua se consumió y por eso explotó.



Aquí se pone el agua



Aquí el huevo como os dije



Se cierra la gallina (va a rosca) y al microondas 
Temperatura máxima 4 minutos



Se espera un poco y se abre la gallina. Mirad a la izquierda como se salió un poco el huevo. Eso ha podido ser porque tuviera algún poro la cáscara o porque a lo mejor con 3 minutos y medio hubiera sido suficiente. No lo sé, probaré la próxima vez.



Una vez pelado, así es como me quedó. Veréis que la clara, parece que le han dado un mordisco, pero no, es lo que se salió. Pero fijaros en la yema...., de verdad exquisita. Si hasta entran ganas de darla un "bocao". Un pellizquito de sal y a disfrutarlo.


lunes, 15 de abril de 2013

Ensalada de patata y brocoli al vapor y en microondas


Por fin ha salido el sol y hemos podido disfrutar de un fin de semana espléndido con largos paseos y buenos ratos al aire libre contemplando y disfrutando de la Naturaleza.

No hace falta irse muy lejos de Madrid, para encontrar lugares tan bonitos como éstos:



y tan bucólicos


Donde la Naturaleza ejerce sus poderes mágicos sobre nosotros, y junto con los rayos de sol, nos llena de energía y fuerza, para continuar nuestro camino.

Sin ir más lejos, hace exactamente 8 días el panorama era bien distinto.


Este mismo cambio, se produce en nuestras cocinas, que de cocidos, legumbres, guisotes y panes, pasamos a una cocina mucha más ligera y rápida,  pero no por eso menos apetitosa y aquí os traigo un ejemplo de ello, con esta ensalada facilísima de hacer, rápida, sana y con un sabor reconcentrado, totalmente diferente al que da el hervido. Mejor que lo comprobéis vosotros mismos.

Ingredientes:

Patatas
brócoli
2 dedos de 1 vaso de agua
sal
AOVE

Para la salsa:
1 huevo
AOVE
1/2 limón
sal
1/2 yoghourt natural desnatado

Seguid leyendo porque el truco de esta receta está en su elaboración.

Hace unos días nos compramos un artilugio de cocina de silicona para cocer al vapor en microondas y quisimos estrenarlo con esta receta.



1º. Lavamos el brocoli y cortamos en pequeños tallos, que queden planos


2º. Ponemos un poco de agua en el fondo del cacharro de silicona y encima la bandeja para cocer. Colocamos el brocoli encima de la bandejita, salamos y con una cucharilla echamos por encima un poco de aove. Cerramos el cacharro y metemos en el microondas.
Tiempo: Máxima potencia, 3´- 3´- 1´.

Reservamos.

Entre tiempo y tiempo, dejamos reposar 1 minuto dentro del microondas, sacamos, removemos con cuchara y con cuidado de no romper los racimos y volvemos a meter. El resultado es una verdura cocida en su propio jugo, crujiente, sabrosa y con el color intacto y sin olores por la casa. Mirad la foto, después de cocer en su jugo.


3º. A continuación hacemos la misma operación con las patatas. Pelamos y cortamos en trocitos pequeños, colocamos encima de la bandeja de cocción de silicona, salamos, ponemos la cucharada de aove por encima de las patatas, removemos con las manos para que queden bien impregnadas, cerramos el cacharro y al microondas.

Tiempo: Máxima potencia 3´- 3´- 3´- 2´

Entre tiempo y tiempo hacemos la misma operación que con el brocoli, esperamos, sacamos, removemos y volvemos a meter. El resultado son unas patatas chiquititas, blanditas, intactas, perfectas. Colocamos en una fuente.


4º. Hacemos la salsa que no es mas que una mayonesa aligerada, por aquello de la operación biquini.

En el vaso de la minipimer ponemos todos los ingredientes, batimos de abajo arriba y ya está. Tiene que quedar una mayonesa clarita.

5º. Con una cuchara extendemos la mayonesa por todas las patatas.


6º. Colocamos encima, estéticamente,  los tallos de brócoli


7º. Les ponemos uno a uno, un poco de la salsa por encima.


8º. Añadimos un huevo que habremos cocido, también en microondas, con cáscara y todo, pero eso os lo explico en la próxima entrada.


Servimos.


Nota:
Creo que ni las explicaciones ni las fotos, transmiten realmente lo rico que estaba este plato. Para nuestro gusto el sabor y la textura del brócoli era espectacular, un sabor totalmente desconocido. Y es que muchas veces los alimentos cambian considerablemente de sabor dependiendo de la forma de cocción.